Corren malos tiempos, sin duda, pero sobre todo si tenemos una empresa y ni siquiera sabemos hacia dónde vamos.
Muchas Pymes hoteleras definen su objetivo en el ser y estar sin ahondar en las claves de su producto y cómo este puede orientarse a sus clientes.
Ser simplemente porque soy, porque tengo constituida mi sociedad, un nombre comercial y un C.I.F. que me ampara.
Estar porque ocupo un espacio, una porción de metros cuadrados enclavados en un punto fijo y unas coordenadas concretas.
Soy y estoy pero si me preguntan hacia dónde voy me quedo con una mirada entre perdida y sorprendida, incluso podría atreverme a entonar una respuesta justificando que mi negocio está abierto y que pago puntualmente las nóminas.
Sin embargo, los objetivos son otra cosa.
Son una especie de punto de salida, unos marcos de referencia que nos ayudarán a conocer dónde deseamos llegar.
Son muchas las pymes hoteleras que no tienen este patrón o guía como referencia en su camino por lo que siendo y estando solo abarcan su status natural.
Y es que los objetivos pueden sustentarse en el ser y estar pero sin ellos no hay enfoque, dirección u oportunidad alguna.
El objetivo debe impulsar la nave hacia el puerto deseado, aportar contenido a nuestra estrategia, estimular la respuesta de la organización a los avatares del tiempo, conciliar posturas, revelarnos compromisos y sinergias, disminuir la caótica percepción de que estamos solos, inmersos en la nada sin rumbo ni esperanza.
El objetivo es el camino a seguir, un postulado que no podemos saltarnos a la torera y no tienen porqué ser grandilocuentes o gigantescos sino hechos de pequeñas cosas que nos marquen el día a día porque al margen de lo que visualizas a largo plazo es el hoy y el mañana lo que cuenta.
No se trata de ver lo imposible sino de dotarnos de un plan de acción que podamos organizar, coordinar y controlar sin que el esfuerzo languidezca ante límites inalcanzables.
Porque al igual que el ser y el estar solo nos proyecta al abismo en su concepción natural, los objetivos desmedidos, imprecisos o poco realistas enturbiarán el camino aspirando a llegar a metas que serán espejismos y que denotará pérdidas no solo en lo económico sino en la credibilidad y en los recursos de una organización que sentirá el golpe como suyo por la falta de análisis y coherencia de quién lo promulgó.
Y tú, ¿ tienes tus objetivos?, ¿cuál es tu plan de acción?.